Wall Street repuntó gracias a las tecnológicas tras su peor derrumbe en más de un año
Los principales índices de Wall Street finalizaron con mayoría de subas este lunes 8 de junio, recuperándose después de las bajas del
La brecha entre la inflación y la evolución de los salarios volvió a quedar en evidencia en los datos oficiales del primer trimestre del año y ayuda a explicar la debilidad del consumo interno. Con precios que siguen corriendo por delante de las remuneraciones, las familias llegan con menos margen a fin de mes y recortan gastos en bienes y servicios.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la inflación de marzo fue del 3,4 por ciento, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), indicador que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, avanzó 2,4 por ciento en el mismo mes. Es decir, un punto porcentual por debajo del aumento general de precios.
Si se analiza el desempeño del trimestre, la tendencia se mantiene: la inflación acumulada a marzo alcanzó el 9,4 por ciento, frente a un incremento de 8,6% en los salarios formales medidos por el Ripte, según los datos relevados por la Agencia Noticias Argentinas. De esta manera, los ingresos pierden poder de compra en forma sistemática, un fenómeno que se traduce en menor actividad comercial e industrial.
Cómo impacta la pérdida de poder adquisitivo en el consumo
La caída del salario real repercute de lleno en el llamado “sueldo disponible”, es decir, el dinero que queda luego de afrontar gastos básicos como alquiler, tarifas, transporte, alimentos y servicios esenciales. Con menos recursos libres, los hogares postergan compras de bienes durables, reducen salidas y moderan consumos cotidianos, lo que golpea particularmente a comercios, pymes y servicios.
En la práctica, este deterioro se traduce en menor volumen de ventas en supermercados, shoppings y comercios de cercanía, así como en una desaceleración de rubros vinculados al consumo masivo. Especialistas advierten que, mientras la inflación se mantenga por encima del ritmo de actualización salarial, la recuperación del mercado interno seguirá condicionada.
Qué mide el Ripte y por qué genera debate
El Gobierno nacional suele relativizar la utilidad del Ripte como termómetro general de los salarios, al considerar que su composición no refleja con precisión la totalidad del mercado laboral. Sin embargo, este indicador se utiliza habitualmente para actualizar diversas prestaciones y contratos, y ofrece una referencia sobre la tendencia de los ingresos formales.
Principales características del Ripte
Incluye salarios de puestos de trabajo con una antigüedad de 13 meses o más.
Considera remuneraciones del sector privado y del sector público nacional, provincial y municipal que hayan transferido sus cajas previsionales al Sipa.
Solo registra los componentes remunerativos del salario, es decir, aquellos imponibles al sistema de seguridad social.
Toma en cuenta el salario hasta el tope imponible fijado para los aportes personales al sistema previsional.
Mientras los precios sigan moviéndose por encima de las remuneraciones, la discusión sobre paritarias, actualización de haberes y políticas de ingresos continuará en el centro de la agenda económica. En paralelo, sectores del comercio y la industria advierten que la sostenibilidad de la actividad dependerá, en buena medida, de que el salario real logre recomponerse frente a la inflación.