Cabe precisar que a comienzos de 2025, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, planteó a Trump la idea de que el gobierno mantenga participaciones en grandes empresas de IA. La propuesta retomaba recomendaciones previas de la compañía, que incluían la posibilidad de donar acciones para crear un fondo junto con otras firmas de IA, según fuentes de la agencia Bloomberg.
De todas maneras, no existe un acuerdo cerrado. Existen conversaciones preliminares entre altos funcionarios y varias firmas de IA, pero no hay monto, porcentaje ni estructura legal definitiva. La idea que se explora es que las empresas donen acciones de forma voluntaria a un fondo soberano, en lugar de que el gobierno las compre directamente. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el gobierno ha invertido en casi una docena de compañías, incluidas varias vinculadas a minerales críticos, y se comprometió a tomar una participación de hasta 10% en el fabricante de chips Intel Corp.
Al vincularse directamente con el éxito de las empresas de IA más visibles, la administración busca tener un papel activo en los logros tecnológicos del sector. En un contexto donde la inteligencia artificial define competitividad nacional, permite narrar el crecimiento del sector como un logro de política pública.
La oposición acelera en promover regulaciones
Los legisladores y funcionarios de la administración enfrentan una presión en aumento para abordar el riesgo de que la tecnología desarrollada por compañías como Anthropic PBC y OpenAI deje atrás a millones de estadounidenses. El senador Bernie Sanders, independiente por Vermont alineado con los demócratas, aceleró el debate esta semana al proponer que las principales empresas de inteligencia artificial entreguen el 50% de sus acciones al gobierno. La propuesta contempla que esos títulos se mantendrían en un fondo soberano destinado a redistribuir entre la población las ganancias económicas generadas por esta tecnología.
“Dado que la inteligencia artificial se construye sobre el conocimiento colectivo de la humanidad, la riqueza que genera debe beneficiar a la humanidad”, escribió Sanders en un artículo de opinión publicado en The New York Times para respaldar su proyecto de ley.
La propuesta de Sanders se asemeja a llamados anteriores de OpenAI y Anthropic para crear fondos de riqueza administrados por el gobierno que permitan compartir de manera más equitativa los beneficios de la inteligencia artificial.
Las consecuencias del auge de la inteligencia artificial están alimentando las preocupaciones de los votantes sobre la economía de cara a las elecciones legislativas de noviembre. La acelerada construcción de centros de datos en todo el país por parte de los principales desarrolladores de IA ha elevado los precios de la electricidad residencial, mientras que la adopción masiva de esta tecnología se perfila como una amenaza para el empleo en sectores como las finanzas y la tecnología.
El ejemplo de Corea del Sur
En Corea del Sur, donde los fabricantes de chips de memoria Samsung Electronics Co. y SK Hynix Inc. han alcanzado valoraciones bursátiles de billones de dólares, un asesor clave del presidente sugirió utilizar los ingresos fiscales generados por el crecimiento de la IA para financiar lo que denominó un “dividendo ciudadano”.
“Una posibilidad histórica poco común se presenta ahora ante Corea”, escribió en Facebook Kim Yong-beom, jefe de políticas presidenciales. “La posibilidad de convertirse no solo en un país que suministra infraestructura para la IA, sino en el primer país que devuelve los beneficios extraordinarios de la era de la inteligencia artificial a la vida de las personas”.