Dentro de ese rubro, los combustibles para vehículos mostraron una suba del 4,9% en marzo, luego de haber registrado una caída del 4,6% en febrero. Fue el mayor aumento desde enero de 2023.
Los precios vinculados a vivienda y servicios para el hogar subieron 4,3%, una décima más que el mes previo, impulsados por mayores costos del gasoil para calefacción doméstica. En paralelo, alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 3,7%, acelerándose cuatro décimas respecto de febrero.
El único alivio parcial vino desde indumentaria y calzado, cuyos precios cayeron 0,8%, frente al aumento de 0,9% observado el mes anterior.
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Los precios vinculados a vivienda y servicios para el hogar subieron 4,3%
Reuters
Inflación núcleo con leve alivio
La inflación subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— se ubicó en 3,1%, una décima por debajo del dato previo. Aunque muestra cierta moderación, el nivel continúa elevado y por encima del objetivo oficial de estabilidad de precios.
El nuevo dato de inflación llega en la antesala de la próxima reunión del Banco de Inglaterra, prevista para el 30 de abril. El organismo enfrenta un escenario complejo: mantener tasas altas para contener la inflación o comenzar a flexibilizar la política monetaria para evitar un enfriamiento mayor de la economía.
Analistas de ING señalaron que el aumento del IPC todavía no permite dimensionar cuánto durará la nueva ola inflacionaria derivada del shock energético. Según su visión, mientras la inflación no supere claramente el 4%, el Banco de Inglaterra podría optar por mantener sin cambios las tasas durante este año.
Desde AJ Bell, la analista Danni Hewson advirtió que el “fantasma de la estanflación” volverá a estar presente en la discusión monetaria. Ese escenario combina inflación persistente con crecimiento débil o recesión, y representa uno de los mayores riesgos para la economía británica en la segunda mitad del año.
Si el banco central endurece demasiado su postura, podría profundizar la desaceleración. Si actúa tarde, arriesga una inflación más persistente.
Los inversores descuentan que la inflación seguirá elevada también en abril y algunos operadores ya incorporan la posibilidad de una nueva suba de tasas hacia fin de año.
Sin embargo, otras consultoras consideran más probable una pausa prolongada y un eventual regreso a los recortes más adelante, una vez que disminuya la tensión geopolítica y cedan los precios energéticos.