ntre ellos sobresale una encuesta realizada por la consultora Mora Jozami, que registró una caída en la proporción de jóvenes de entre 16 y 29 años que manifestaron intención de irse del país, al tiempo que mostró una mejora en las expectativas sobre el futuro económico de la Argentina.
A ese dato se suman relevamientos de Google Trends, que detectaron una disminución en las búsquedas asociadas a términos como “emigrar”, “trabajo en el exterior” y trámites de ciudadanía extranjera. En el oficialismo interpretan esa evolución como un indicio de que el interés por abandonar el país perdió intensidad respecto de años anteriores.
La ausencia de estadísticas concretas convive además con señales que muestran que el interés por emigrar continúa vigente. Uno de los casos más visibles es el de los consulados europeos, particularmente España e Italia, donde miles de argentinos siguen tramitando ciudadanías para acceder a residencias.
Según constató este medio, en el Consulado de España el cierre de la denominada “Ley de Nietos” dejó un cuello de botella inédito. Más de 600 mil expedientes continúan siendo procesados tras el vencimiento del plazo para solicitar turnos en octubre de 2025. En esa línea, cerca del 40% de las solicitudes corresponden a ciudadanos argentinos.
La situación italiana va en la misma línea. Los trámites de ciudadanía mantienen demoras de entre dos y cuatro años, mientras miles de argentinos recurren directamente a la vía judicial en Italia para acelerar procesos. Los consulados continúan recibiendo carpetas y consultas de manera constante, incluso con costos administrativos cada vez más elevados.
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Desde el CONICET y universidades alertan por éxodo de científicos.
El contraste también aparece en sectores estratégicos vinculados al conocimiento y la investigación científica. Según el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, el CONICET perdió el 14% de su planta de investigadores entre diciembre de 2023 y el primer cuatrimestre de 2026. La nómina pasó de 11.079 especialistas a alrededor de 9.500 debido a renuncias y no renovaciones.
En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, el escenario también encendió alarmas. Las autoridades confirmaron que 438 docentes e investigadores renunciaron entre diciembre de 2023 y mayo de 2026.
Lejos de limitarse a Europa o Estados Unidos, parte de esa migración altamente calificada comienza además a desplazarse hacia países de la región. Brasil y Chile aparecen cada vez más mencionados como destinos atractivos para científicos, investigadores y jóvenes profesionales argentinos, principalmente por programas de inserción laboral, estabilidad salarial y mejores condiciones de financiamiento académico.
Cuatro de cada diez jóvenes no logran mudarse solos
El debate sobre el supuesto retorno de jóvenes al país convive además con otro dato estructural. Según un relajamiento de la organización Tejido Urbano, cuatro de cada diez jóvenes no logran independizarse ni acceder a una vivienda propia o alquilada sin ayuda familiar.
La combinación entre salarios bajos, altos costos de alquiler y precarización laboral sigue funcionando como una barrera para la autonomía económica. En ese contexto, bien podría pensarse que la decisión de emigrar no responde únicamente a expectativas ideológicas o políticas, sino también a cuestiones materiales vinculadas al acceso al trabajo, la vivienda y las posibilidades de desarrollo profesional.
En ese marco, las declaraciones de Sturzenegger y Milei forman parte de una narrativa oficial que busca instalar una nueva etapa de optimismo económico y recuperación de expectativas. Pero por ahora, la idea de un regreso masivo de jóvenes argentinos aparece más cerca de una percepción política que de un fenómeno comprobable.