El Colectivo de Trabajadores por la Ventana convocó a rememorar la histórica pueblada cordobesa a 57 años de su estallido y cuestionó la pasividad de las centrales obreras frente a la política laboral del gobierno de Javier Milei.
A 57 años del Cordobazo, el Colectivo de Trabajadores por la Ventana difundió un documento en el que rememora aquella pueblada de 1969 —junto al Tucumanazo y los Rosariazos— como referencia ineludible de la lucha obrera, y la proyecta sobre la coyuntura política actual. La organización rescató la figura del dirigente sindical Agustín Tosco, quien, según recuerdan, “solo hacía una disquisición entre los que luchan y los que entregan, sin diferenciar las procedencias partidarias e identitarias de los y las trabajadoras porque sus necesidades no preguntan de dónde vienen”.
El texto denuncia que “la pasividad de las centrales obreras, sin un plan de lucha sostenido, con excepción de algún paro aislado y fragmentado, es absolutamente funcional al gobierno ultraderechista de Javier Milei y los gobernadores que avalan su política entreguista”. En ese marco, el colectivo caracteriza la política laboral del oficialismo como “claramente antiobrera” y señala que “el manual es el del Fondo Monetario Internacional, verdadera espada de Damocles sobre nuestros cuerpos”.
Entre las medidas que objetan, el colectivo enumera “la reforma laboral esclavista, las reformas jubilatorias miserables y deshumanizantes, y la reforma impositiva que requiere que los sectores populares y trabajadores paguemos la fiesta de los opresores”. También advierten sobre lo que describen como un avance sobre fondos comunes: “Se están quedando con las cajas comunes —Casfeg, Vialidad, Iosper, caja de jubilaciones, Enersa, Salto Grande, Iapv—, borrando todo lo que sea solidario, autónomo o autárquico”.
La organización también apunta contra las condiciones habitacionales de los sectores populares: “Abandonan a la población y le ponen un zapato encima con avalúos fraudulentos en las viviendas sociales, alejando a los trabajadores del horizonte el sueño de la casa propia”, sostienen, al tiempo que denuncian que se “pagan sueldos miserables, de tercer mundo, con tarifas impositivas y energéticas de primer mundo”.
Frente a ese diagnóstico, el documento llama a retomar la tradición histórica del movimiento obrero. “Ante los vampiros de ayer y de hoy que solo nos quieren esclavos, se debe alzar la voz de los que no tienen voz, la de la clase obrera con o sin trabajo: como se levantaron en 1969, dictadura mediante, contra los explotadores”, afirman. Y concluyen con una convocatoria a la acción colectiva: “Necesitamos un plan de lucha sistemático, planificado, progresivo, hasta derrotar las políticas de hambre y entrega”.