La presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Juana Ávalos, rechazó el incremento otorgado a los pasivos del Estado entrerriano y calificó de “burla” lo acordado en paritarias. “No alcanza para nada”, dijo a AIM la dirigente.
La conducción del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE salió al cruce de las autoridades provinciales y cuestionó con dureza el ajuste salarial dispuesto para los trabajadores retirados del Estado entrerriano. Su presidenta, Juana Ávalos, fue categórica al advertir que los haberes siguen muy por debajo del costo de vida real: “No alcanza para nada”.
Lo pactado en paritarias entre el gobierno y la Unión Personal Civil de la Nación (Upcn) “es una burla”, sentenció la referente gremial, quien explicó a esta Agencia que “los compañeros que después de toda una vida de trabajo no pueden llegar a fin de mes, ya que el 3,5 por ciento está muy lejos de compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses”. La dirigente señaló que los ingresos de los pasivos entrerrianos se encuentran “en caída libre” frente a una inflación que no da tregua.
Respecto del bono otorgado, Ávalos fue lapidaria: “Un bono no es un aumento, es un parche. No se incorpora al haber, no modifica la base de cálculo y desaparece al mes siguiente”. En esa línea, la representante de ATE reclamó que cualquier recomposición salarial sea permanente y se refleje de manera estructural en el haber mensual.
La referente también apuntó contra la metodología con la que el poder Ejecutivo provincial determina los incrementos, al sostener que no contempla indicadores reales de inflación ni el deterioro concreto que sufren las economías domésticas de los jubilados. “Nos miden con una vara que no tiene nada que ver con lo que cuesta el gas, la luz, los remedios o la comida”, enfatizó la sindicalista.
En ese marco, convocó a los afiliados y a la comunidad de pasivos a mantenerse organizados y alertas, y no descartó impulsar medidas de fuerza si el gobierno provincial no revisa su postura. “La paciencia tiene un límite. Los jubilados no somos ciudadanos de segunda”, cerró la presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE.