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El descubrimiento se produjo cuando obreros removían tierra en el acceso a la propiedad y detectaron residuos médicos ocultos bajo el suelo. A partir de ese momento, las autoridades iniciaron una investigación que derivó en la detención de la antigua propietaria del inmueble.
Según informaron medios locales, entre los elementos encontrados había restos humanos, recipientes utilizados en laboratorios, tubos de ensayo, portaobjetos de microscopio y documentación que podría estar vinculada con registros hospitalarios.
La exdueña del terreno, identificada como Magdalena H., de 57 años, fue arrestada el 12 de junio en la ciudad de Zamo, ubicada en el este del país. Un día después, la fiscalía confirmó que los restos hallados correspondían a 34 fetos humanos.
De acuerdo con los primeros avances de la causa, la mujer habría retirado los restos desde un hospital durante la pandemia de Covid-19 con el objetivo de utilizarlos en presuntas investigaciones médicas realizadas de manera particular y sin autorización oficial.
Según trascendió en medios polacos, la propia acusada reconoció ante los investigadores que trasladó los restos hasta su vivienda, donde los habría conservado para efectuar análisis. Posteriormente, los colocó en bolsas y los enterró en distintos sectores de la propiedad.
El fiscal Krzysztof Ciechanowski explicó que los elementos fueron encontrados durante trabajos de movimiento de suelo y precisó que entre los residuos había fetos humanos y otros restos que podrían corresponder a etapas tempranas de desarrollo fetal.
La vivienda había sido adquirida recientemente por una pareja joven que inició obras de remodelación sin conocer lo que permanecía oculto bajo el terreno.
Según publicaciones de la prensa británica, Magdalena H. compró la propiedad hace aproximadamente dos años y la vendió seis meses antes de que se produjera el descubrimiento.
Tras el hallazgo, las autoridades acordonaron el lugar y desplegaron un importante operativo forense. Especialistas equipados con trajes de protección inspeccionaron tanto el jardín como distintos sectores de la casa en busca de nuevos indicios.
Además, se incorporó maquinaria especializada para revisar conductos de desagüe y sistemas cloacales con el objetivo de determinar si existían otros restos ocultos.
Los investigadores trabajan para establecer el origen exacto de los fetos y determinar si otras personas participaron de las maniobras que se encuentran bajo análisis.
Entre las líneas de investigación también figura la posibilidad de que haya existido colaboración de personal sanitario o que los restos hubieran sido retirados de centros médicos sin cumplir los protocolos establecidos por la legislación polaca.
Mientras tanto, vecinos de la localidad manifestaron su sorpresa por la noticia. Algunos describieron a la acusada como una persona reservada y de bajo perfil. “No sé siquiera a qué se dedicaba. La conocía de vista”, señaló uno de los residentes consultados por medios europeos.
Otro habitante del pueblo la definió como una mujer “un poco extraña”, aunque aseguró que nunca imaginó una situación de semejante gravedad.
La fiscalía imputó a Magdalena H. por los delitos de profanación de restos humanos y eliminación ilegal de residuos médicos peligrosos. En caso de ser encontrada culpable, la legislación polaca contempla penas que pueden alcanzar los 12 años de prisión.
Por el momento, la investigación continúa en desarrollo y las autoridades no descartan nuevos procedimientos ni la aparición de más pruebas que permitan reconstruir lo ocurrido.